Emprendedora, traductora, intérprete, madre, activista, y luego voy y abro este blog. No, no sé cómo lo hago.
Estoy en un grupo de comercio internacional de murcianegocios.es, una red social de empresarios de Murcia, y han propuesto el siguiente tema de debate:
La eficacia de la industria japonesa de alimentos procesados representa solo un 32 por ciento de la estadounidense por dos razones: un rasgo de la cultura japonesa y la política del gobierno. En lo relativo a la cultura hay que destacar que los japoneses son fanáticos de la comida fresca, cuanto más mejor. En Japón, los envases de leche llevan tres fechas: la de fabricación, la de llegada al supermercado y la de caducidad. La producción de leche en Japón comienza un minuto después de la medianoche para que la leche que llegue al mercado por la mañana se pueda denominar leche del día. Si la leche se embotellase a las 23:59, ningún consumidor del norte de Japón la compraría por ser del día anterior. Así, un productor de leche en el norte del país no puede competir en el sur puesto que los retrasos que ocasiona el transporte añadirían un día a la fecha del envase, un maleficio mortal para las ventas del producto.
(Fuente: adaptación de Francisco Trigueros de un artículo del Wall Street Journal Europe [miércoles 13 de diciembre de 2000, página 10] El destacado es mío.)
Así que voy a empezar a contar cosas de Japón con una foto, y mi respuesta a este comentario, que va sobre vender churros en Japón.
Voy a daros un contraejemplo que a mí me ha llamado mucho la atención: en Japón venden churros procesados en unas bolsas iguales a las de los Donuts. Intenta en España convencer a alguien de que churros de bolsa, hechos hace varios días y con métodos de conservación de última tecnología, van a estar iguales que unos recién hechos, recién comprados, en su cucurucho de papel. Yo los he probado y os aseguro que no hay color: son Donuts con forma de churro. Pero no son churros.
Un japonés te diría que lo que nosotros bebemos no es leche.
Diré por mi experiencia personal que ese “excesivo celo” a la hora de la comida tiene excelentes resultados: en Japón está todo buenísimo.
Excepto quizá los churros.
Te propongo que lo mires desde otra perspectiva: cuando llegas a España, puedes ver cuánto falta para que algo sea no-comestible, pero ni pagando lo que sea en la mayor parte del territorio (piensa en Murcia, ya que estamos en murcianegocios) puedes encontrar alimentos que estén, de manera garantizada, en el momento óptimo para su consumo. Los mejores métodos internacionales de procesado de alimentos dejan, como sabemos, unos productos de muy buen precio, pero a menudo de indistinguible sabor (volvamos al ejemplo de los churro-donuts).
Y realmente es muy fácil, fíjate las oportunidades de negocio en un sitio tan pequeño como el nuestro: naranjas del árbol a tu mesa, no ya en 24 horas, sino en 12 incluso. Son cosas que las disfrutamos cuando un amigo nos trae una bolsa de su huerto, pero… ¿y si un día queremos hacerlo adrede? ¿Quién te lleva fruta del día a tu casa? Nadie. ¿Quién se atreve?
Es mi blog. Me llamo Begoña Martínez. Nací un dos de mayo en Nicaragua, en plena revolución. Desde entonces no he parado de ir a contracorriente. Rodeada de funcionarios (profesores de universidad), soy la única emprendedora de mi familia directa.
Desde este septiembre vivo en Murcia. Antes había vivido en Cartagena (España), Heraclion (Creta), Londres (Reino Unido), Granada (España), Colonia (Alemania) y Alcantarilla (Murcia, España).
Me licencié en Traducción e Interpretación por la Universidad de Granada en el 2003. Mi especialidad fue la interpretación de conferencias y la traducción audiovisual. En enero de 2006 nació mi hija Lucía, el 16 de marzo de ese año este blog, y en enero de 2007 mi empresa, Matiz, que es una agencia de traducción con una sede en Cartagena y otra en Murcia, España. Todos estos proyectos han ido evolucionando hacia derroteros interesantes.
A veces tengo una vida propia (sólo de vez en cuando), y todos los días (casi sin falta) saludo a mi pareja. Pienso que tengo sensibilidad para el arte, pero no demasiada habilidad aún. Me encanta bailar tango y hacer fotos. Me he propuesto saber dibujar para septiembre de 2018. Este año he pisado un aula de Bellas Artes por primera vez en mi vida, y pienso volver a hacerlo. Otros objetivos vitales que me quedan son aprender a cantar y a navegar. Seguiré informando.
Escribe en los comentarios, o si sufres de timidez, escribe algo que no parezca correo basura a la dirección bego [arroba] bmartinez [punto] com.
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